La Perla de Tahití, la belleza de la oscuridad

Las perlas de Tahití son perlas cultivadas naturales. Están cultivadas en agua salada, a diferencia de las Freshwater, principalmente en la Polinesia Francesa, por la Ostra Pinctada Margaritifera. Al contrario que la mayoría de las joyas, una perla es una gema orgánica, es decir, proviene de un ser vivo. El tiempo de cultivo es de 2 a 3 años y su tamaño oscila entre los 8 y los 18 mm. La perla de Tahití es única debido a sus colores oscuros naturales. Las perlas verdaderamente negras son unas de las más bellas del mundo y son extremadamente raras.

Forma

Las perlas de Tahití tienen una gran variedad de formas, a continuación le exponemos las más comunes, Ver imagen representativa:

– Redondas: generalmente es la variedad de más valor. La perla redonda es simétrica y rodará en línea recta.

– Barrocas: indica una forma irregular de la perla. Generalmente son las de menos valor, pero puede haber especímenes más caros que las perlas redondas.

– Semi-redondas: son las perlas que tienen formas redondeadas, pero sin llegar a ser completamente esféricas.

– Perlas anilladas o estriadas: están caracterizadas por líneas regulares o anillos cóncavos perpendiculares a un eje de revolución superior a un tercio de la superficie de la perla.

– Semi-barrocas: es un término general que engloba varias formas de perlas, como pueden ser botón, pera, gota, oval. Es decir todas las que no entran en los grupos anteriores.

Tamaño

El tamaño de una perla se mide por su diámetro en milímetros. En concreto las perlas de Tahití generalmente oscilan entre 8 y 14 mm. Aunque algunas perlas alcanzan 16 mm. y muy excepcionalmente 18 mm. A medida que aumente de tamaño su valor será mayor.Ver imagen representativa

En Monperla podrá encontrar las perlas de Tahití de mayor calidad con una gran variedad de tamaños, desde las perlas más pequeñas de 8 milímetros de diámetro hasta las de 14 milímetros o más.

Calidad

La calidad de una perla se determina por su lustre y la calidad de su superficie:

– El Lustre o cultivo de una perla se refiere tanto a la luminosidad (la forma en que su superficie refleja la luz), como a su brillo interior (cómo la luz se refracta en las capas de nácar). Un lustre muy bello corresponde a una reflexión total de la luz, dando un efecto espejo. Una perla sin brillo tendrá un aspecto mate.

– La Calidad de la superficie de una perla se determina según el tipo y la cantidad de impurezas que posea. Cuanto más limpia sea la perla, más elevado es su valor.

Las perla de Tahití poseen un sistema de graduación que difiere del utilizado en los demás tipos de perlas. Las calidades van desde la Calidad A, a la Calidad D:

  1. Una perla “Calidad A” es una con un brillo muy bueno, que expone un defecto visible o unas imperfecciones leves como máximo, distribuidas por menos del 10 % de la superficie.
  2. Una perla “Calidad B” es una con un brillo medio bueno, que tiene algunos defectos leves visibles al ojo y distribuido por el 30 % de la superficie como máximo.
  3. Una perla “Calidad C” es una con un brillo medio que tiene varios defectos leves, distribuidos por el 60% de la superficie como máximo.
  4. Una perla “Calidad D ” es la que que tiene una cantidad grande de defectos leves o varios defectos leves y profundos distribuidos por el 60% de la superficie como máximo, independientemente del brillo.

Color

El color no es un factor significativo en la determinación del valor de una perla, depende del gusto del consumidor. Como hemos descrito anteriormente, la perla de Tahití es única por sus colores naturales oscuros. La mayoría de las perlas “negras” de Tahití no son realmente negras, si no que suelen ser plateadas, grises, color carbón o con multitud de colores predominando el verde. También se pueden encontrar en otras tonalidades, pero estas son las más comunes.